Reflexionas sobre tu día a día y en muchas ocasiones encuentras que ya has hecho todo lo que estaba a tu alcance para motivar a tus colaboradores, para que sientan contentos de trabajar en la empresa y de formar parte de un equipo.

Sin embargo, eso no termina de ocurrir. Inevitablemente el malestar comienza a filtrarse. Conversaciones ásperas con clientes, fluctuaciones de desempeño, cambios frecuentes de humor. También, has notado que el entusiasmo tras las reuniones de “coaching” o motivación cada vez dura menos.

Pero, ¿por qué pasa todo esto si estás seguro de que estás dando el máximo?    Leer más

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