segundaoportunidadAl parecer para un grupo de deportados de El Salvador y Honduras sí. Detrás del teléfono, los clientes no ven los tatuajes dice Tim Johnson, autor de la nota para el medio Sunherald. Los clientes llaman a números gratuitos para reservar hoteles, vuelos, realizar preguntas y usualmente no tienen idea que las voces del otro lado de la línea es de un salvadoreño, que muchas veces tiene el cuello, los brazos tatuados y que ha sido deportado desde los Estados Unidos.  Leer más

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